El “portón ceremonial”, símbolo de amistad y concordia*

Ambas colectividades, alemana y británica, compartieron sus primeros enterratorios. En el caso del Cementerio del Socorro, se trataba de un terreno común, con una modesta y única capilla. En Victoria, aunque divididos en “secciones” según nacionalidad, también se trataba de un enterratorio y de una capilla común de identidad protestante. Este último esquema se trasladó, originalmente, a la Chacarita. Sin embargo, por razones prácticas, en 1915 se dividieron las administraciones, aunque durante una década se siguió utilizando la vieja capilla, que había quedado en el sector británico. Un alambrado primero y un muro después, deslindaron lo que pasaron a ser, ya no dos sectores de un mismo cementerio, sino dos cementerios con impronta diferente: el Alemán y el Británico.

 

Desde hacía ya tiempo, las direcciones y gerencias de ambos cementerios habían coincidido en la conveniencia de realizar un gesto simbólico que denotara la unidad de origen (diluida en el recuerdo por el paso de los años) y que pusiera de manifiesto las cordiales relaciones entre ambas instituciones y ambas colectividades. Un “portón ceremonial” que conectara internamente los dos predios era no sólo una necesidad, sino que también venía a poner de relieve aquella demanda simbólica.

Adquirido el portón (una bella pieza de herrería forjada, de lineas afrancesadas, que remata en un elegante roleo), la tarea de concreción del vano en el muro, adaptación de los pilares y colocación, fue realizada en conjunto por operarios de ambos cementerios, bajo la supervisión técnica de la arquitecta Sonia Cade.

 

El 11 de noviembre de 2018, a las 11 a.m, al recordarse el centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, en una brillante ceremonia, encabezada por los embajadores de Alemania y del Reino Unido acreditados en la Argentina, y con una nutrida concurrencia, fue inaugurado el “portón ceremonial”. Hubo discursos, entonación de himnos nacionales, ofrendas de flores y ejecución de hermosas melodías.

 

Con este gesto, los dos países venían ahora a ratificar su amistad y su concordia, en nombre de sus gobiernos y de sus pueblos; y, muy especialmente, ante las colectividades de origen, alemana y británica, largamente establecidas en el país y que forman parte insustituible de la identidad argentina.

 

Al denominarlo “portón ceremonial” ha quedado marcada la intención de convertir aquella pieza de herrería no solamente en un dispositivo funcional de apertura, paso y cierre, sino en jerarquizarlo como expresión visible y material de un evento intangible y espiritual como es la paz entre naciones, lal concordia entre pueblos y la cultura y la civilización como logros. No se trata, entonces, de una simple puerta servicial, sino de algo más que, a su modo, recapitula aquella mancomunada unidad de origen de ambos cementerios, ya desde el siglo XIX.

 

Por otra parte, merece destacarse la ubicación elegida para el portón ceremonial: en el eje visual de las dos capillas de responso. Al quedar ubicado en el sendero que vincula a ambos edificios declarados monumentos nacionales, el portón favorece una mirada y una interpretación de la máxima densidad espiritual y patrimonial, tanto de ambos edificios, como del espacio de su entorno.

 

_____________________________________________________________________________

*El presente texto es un extracto del libro, inédito aún, del mismo autor, acerca de la historia y la estética de los Cementerios Alemán y Británico de Buenos Aires.

Se autoriza la reproducción de partes de este texto, indicando la fuente (Cementerio Alemán página web oficial) y su autoría (Oscar Andrés De Masi)